Escribir
April 22nd, 2008Es en momentos como éste donde recuerdo la tranquilidad de tiempos pasados, donde sentarme en frente del monitor y transcribir en ella toda palabra que pasara por mi mente se convertía en un momento sublime detenido en el tiempo.
Solía pasar horas y horas atrapado en esa enigmática magia, un sentimiento perdido entre el escuchar de las teclas al caer mis dedos sobre ellas, una luz a lo lejos que se apagaba -señal que ya mis padres se habían acostado- y una visión oculta que trataba de sacar y revelar, palabra tras palabra. Y pasaba cada minuto, hora, día, descargando ya en páginas ahora las ideas y los momentos, las historias y aquellos recuerdos que nunca viviría -¿o lo haría?.
Miles fueron los instantes que pasé en aquel juego deleznable, y así como vino, el momento desapareció. Es cierto que el trabajo, los amigos, intereses y gustos alternos se convirtieron en una perfecta excusa cuando algún familiar o amigo inquirían sobre los textos, pero sabía que algo había cambiado y de una forma u otra, había perdido el momentum, aquella forma vital que me había llevado a mezclarme en ese breve período con la lengua escrita.
Hoy noté que tras varios días -¿años?- de no hacerlo, siento nuevamente deseos de escribir. Escribir por el mero hecho de hacerlo, de unirme una vez más a esas historias, a esos momentos; de perderme nuevamente en las memorias que -ahora- ya vivido, y de buscar aquellas que guardaré para el futuro que siempre llega.
Escribir aquello que ha cruzado mi mente estos años, y mirar las horas pasar sin que se detengan, sentado una vez más en el mismo lugar donde lo hice hace ya casi ocho años, esperando una vez más que la luz al final de corredor se apague y quede yo otra vez, una palabra y una idea, y nos perdamos en el laberinto.